Fragmento del capítulo 8: “Miedos, deseos y necesidades”, de mi novela =D. Críticas constructivas y todo tipo de comentarios, serán aceptadas. Gracias.
[...]Puse la gaseosa y los vasos en la mesita que estaba entre el sillón y el televisor, le serví un poco. Me cambié y me senté a su lado, ella reposo su cabeza en mi pecho mientras mirábamos un noticiero. Tenerla tan cerca de mi, revivió todos mis sentimientos de amor y protección hacía ella, mi respiración se agitó cuando por mis pensamientos volvió la idea de contarle lo del deseo de beber sangre.
-¿Pasa algo? – me preguntó al darse cuenta, sacó su cabeza de mi pecho y me miró directamente a los ojos
-No – mentí – Es solo que hay tantas cosas que quiero contarte y preguntarte
-Lo prometiste - sacó su mirada de mis ojos
-Lo sé… pero mis preguntas no son solo sobre las… - no me atreví a decir “profecías” – sobre eso. Hay otras cosas
-Podes preguntarme lo que quieras, sin romper tu promesa - dijo inquisidoramente
“Allí vienen”, le dije a Ariadna, quien me abrasó con fuerza y podía sentir sus lagrimas cayendo en mi hombro. Me dieron ganas de volver al Centinelo, escapar, dejarla a salvo y si no quería quedarse sola, yo me quedaría con ella, no me importaba, solo quería que ella estuviese bien. Los vampiros no irían al Centinelo, nadie más de Mortalio me importaba si ella estaba conmigo.
La amaba tanto como para dejar morir a toda la humanidad mortalia. Los centinelas podrían repoblar el mundo mortal, formando un mejor ejército para derrotar a los vampiros, después de todo ellos fueron creados para eso, para defender Mortalio, no podían serle indiferentes ahora. ¿Tan poca esperanza tenía en Alyson, en William y en los casi cien predestinados dispuestos a morir por defender algo que estaba destinado a sucumbir?
“Están muy cerca”, me dijo Ariadna. El ejército centinela estaba en los bordes de la selva, y del otro lado, los vampiros comenzaron a asomarse. Ya estaban allí, se podían escuchar gruñidos del lado vampiro, al darse cuenta de nuestra presencia. Todos estaban inmóviles, como esperando que alguien diera el primer paso. ¡Basta!, me dije, basta de esperar y actuemos.
Ayer he muerto, el mañana sangra y la luz se oculta. El futuro es blanco y gris, perdí todo lo encontrado. Gasto mis días pensando, el silencio del mar, el anaranjado horizonte. Todo es muy lejano ahora.
Mi corazón sangró en sus manos, seguía la luz brillando pero no para mis ojos que se llenaron de lágrimas. Ayer he muerto, he perdido a quién soy. No puedo entender lo que hay más allá de todo.
Buscando respuestas siguiendo a las preguntas, llenan mi pesada mochila. Tuve una ilusión de luz. Fluye por mis venas la ilusión de cada día. ¿Quién soy? ¿Quién seré?
Y toda respuesta estaba ahí, no puedo entender cómo al verla directamente a los ojos borró todo a mí alrededor.
El día había llegado. Porque ayer había muerto, pero de amor. Y hoy había revivido, para despertar a su lado.
Ahora, el futuro esta ahí. Esperándome, esperándonos.
Entre lo cotidiano, lo aburrido, la estupidez y lo personal. Aquí encontrarás mi visión del mundo actual y del pasado, mis escritos, mi música favorita (Sobre todo Evanescence), videos, poemas, música, cine, etc. etc. Más?
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